Entre la Innovación, el emprendurismo y el fracaso

De Silicon Valley hemos aprendido dos mantras:
“Fallar a menudo y rápido” y “sentirse cómodos con el fracaso”.

John Danner y Mark Coopersmith

 Por un lado estamos obligados a Innovar, para diferenciarnos de nuestros competidores que no es una tarea fácil; no se trata de “innovar por innovar” y por el otro lado; ser consciente de que habrá que cometer errores y fracasar para aprender.

Es curioso como la casa Dior basa su “política de grupo” en ser creativos e innovadores, buscar la excelencia, sostener una fuerte imagen de las marcas, actuar como emprendedores y  ser los mejores en todo lo que hacen. Parece que la mayoría de estos principios suenan muy lógicos; pero ¿actuar como emprendedores? una empresa con tantos años en el mercado y con tanta influencia en la moda actual quiera actuar como “emprendedores” es sorprendente. Encontré un perfil del emprendedor: El emprendedor es admirado por su capacidad para detectar ideas y oportunidades, por el entusiasmo con que aborda las ideas o los proyectos. Y es esto justamente lo que pretende Dior para diferenciarse de sus competidores. Sostener en nuestras empresas el entusiasmo para abordar nuevas ideas, que nos permitan detectar esas oportunidades, quizás latentes, que están ahí en espera de ser “descubiertas” para ser desarrolladas; siempre será un reto

Hay que ser conscientes de que se cometerán errores «solo el que no se atreve…no comete errores». Hay que aprender a convivir con el proceso “a prueba y error” y dejar de lado el de “a prueba y terror”. Tenemos que perder el medio a equivocarnos. Hay quien dice: “He aprendido tanto de mis errores, que estoy pensando seriamente en cometer algunos más…” Más que premiar al que ha triunfado;  hay que premiar a quien lo ha intentado…una y otra vez. Para aprender del fracaso hay que tener una buena dosis de humildad y honestidad. Reconocer que nos hemos equivocado no es fácil. Lo difícil está en observar, analizar, descubrir, que fue aquello que hicimos mal y corregir; lo nuestro debiera ser recomenzar una y otra vez.

Según PricewaterCoopers en una encuesta global, las tres principales razones por las cuales fracasan los proyectos empresariales son: Malos cálculos en el planteamiento, cambios en el entorno y pobre definición de metas y objetivos.

Planear, imaginar el futuro, prever alternativas, definir estrategias; ejercicio, que en las circunstancias actuales, se hace un deber cotidiano. Los cambios en el entorno ya nos tendríamos que haber acostumbrado debería ser el “deporte de moda” y por último hay que tener claro a donde queremos llegar; así todos; desde la gerencia hasta el último de los colaboradores, alineados a lograr los objetivos con mucho entusiasmo; como verdaderos emprendedores.